Sobre el disfraz que cubre el recuerdo de aquellas tardes; arriba y abajo, en la mente explotan las estrellas fugaces que tanto alarde hicieron aquellas noches en que la imaginación se nublo y mecieron en los cantaros de aire las mil y un palabras que mi boca ebria, intentaron pronunciar con el mas mínimo descaro.
Aun así, ardua fue esa noche, azules y rojos volaban con fantasía en telas bañadas en vino y algo de trigo, al amparo de mi mirada extasiada y adormecida en encantos y juegos que haciendo pulsar mi corazón de la manera mas sublime, clamaban venganza; Manos que vibraban y sudaban, ideas aleteaban en la mente tan febriles como el compás de aquella canción que tanto nos estremeció con sus armonías dulces y mezcladas.